Descripción: Cuartelado en aspa: 1º y 3º en sinople una de banda gules perfilada de oro. 2º y 4º, en oro la salutación angélica "Ave María", de azur.
Los escudos están en el púlpito, timbrados con sombrero eclesiástico, cordones de cardenal y dos ángeles tenantes a los lados y acolada al blasón la cruz prelaticia; también se hallan sus armas en el parteluz de la puerta sur de la catedral.
De origen castellano, es el octavo de este nombre.
Fue don Pedro el quinto hijo de don Iñigo López de Mendoza, primer marqués de Santillana y de doña Catalina de Figueroa. Su nobleza de sangre y su mucha inteligencia le hicieron acreedor a que se le confiaran grandes dignidades y empleos en España. |
Escudo de Pedro González de Mendoza en el púlpito de la Catedral |
Nació en Guadalajara el día 3 de Mayo de 1428 y pasó su infancia en Zafra, en casa de su abuela doña María de Orozco, hasta los diez años. Estudió los principios del latín en Toledo y adelantó tanto en sus estudios que tradujo a Salustio, dedicando la edición a su padre. A principios de 1446 fue a Salamanca, donde estudia cánones y leyes con muy buenas calificaciones, comenzando entonces su dedicación con intensidad a la historia eclesiástica y a la profana. Tradujo La Odisea de Homero, La Eneida de Virgilio y varias obras de Ovidio, escribiendo también sobre genealogías, y la historia de la casa de Haro. Influyó mucho en él la extensa cultura de su padre y la buena educación que recibió.
Eligió la carrera eclesiástica y comenzó sirviendo el curato en Hita. Volvió a Guadalajara con la dignidad de arcediano de esa ciudad, concedida por su tío que fue dignidad y arzobispo de la santa iglesia de Toledo. Conocido su talento y gran capacidad de trabajo por el rey Juan II, lo nombró su capellán en 1452.
Conocida por rey la vacante de la sede de Calahorra en 1454, el rey suplica al Papa se la conceda a don Pedro, siendo nombrado el día 20 de Abril de ese año.
El día 20 de Julio muere el rey y don Pedro se traslada a Segovia a visitar a su padre y a besar la mano del nuevo rey don Enrique. Llegándole allí las bulas por la que se le nombraba obispo, fué allí mismo consagrado, estando presentes don Alonso Carrillo arzobispo de Toledo, don Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla, don Rodrigo de Luna, Arzobispo de Santiago, don Pedro de Castilla, obispo de Palencia que antes lo fue de Osma, don Alonso, obispo de Cartagena y don Lope de Barrientos, obispo de Segovia.
A principios de 1468 le conceden la administración perpetua del obispado de Sigüenza por fallecimiento de don Juan de Mella.
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