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         Introducción
 
     La ciudad de Osma se asienta en plena meseta castellana, bajo dos cerros, en uno están las ruinas de un castillo del siglo XV y en el otro, llamado cerro del Castro, están las ruinas de la ciudad romana de Uxama, que fue importante pues se comunicaba con Tiermes, Clunia y Numancia y era e1 camino para Austurica-Augusta, (hoy Astorga) desde Caesar-Augusta (Zaragoza).
 
     Antes de ser ciudad romana fue celtibérica, como lo fueron la mayoría de esas ciudades, Numancia por ejemplo. Ha estado durante mucho tiempo sin tocarse y ahora empieza a haber alguna excavación, pero de hecho, nosotras de pequeñas, encontramos casi a flor de tierra restos, un trozo de mosaico con sus teselas en blanco y negro y varios pondium de los que utilizaban para pesar, así como trozos de vasijas y tejas.
 
     Posiblemente los visigodos dejaron el cerro y se asentaron abajo para estar más protegidos y más cerca del cauce del río, así empezó la ciudad de Osma, nombre derivado de Uxama.
 
     El Burgo de Osma es una villa eminentemente episcopal, con una sede muy antigua, de la que las primeras noticias que se tienen documentalmente, son del concilio de Toledo del año 597 que firma Juan Oxomensis Episcopus, en época visigoda. Cuando la conquista musulmana fue más fácil por la crisis del reino visigodo, se produjo la huida de los obispos que se refugiaron en las montañas cántabras
 
     Se ha llegado a pensar que tal vez fueron clérigos que llegaron de Osma los que fundaron Santo Toribio de Liébana, donde Beato escribió sus Comentarios al Apocalipsis, que dedicó a Eterio, un importante obispo de Osma.
 
     Aunque García I en el año 912 recupera la ciudad, es de nuevo conquistada por Abd-al-Rahmán III que la asoló totalmente, incendiándola, pero
 
     seis años después Ramiro II consigue derrotar a los musulmanes en Osma y en venganza Abd-al-Rahmán vuelve a arrasar la ciudad y un año después Ramiro II vuelve a reconstruirla, pero no recobró la paz hasta la muerte de Almanzor. En el año 1098, con Alfonso VI, fue repoblada Osma quedando dentro del reino de Castilla y después de cuatro siglos pudo volver el obispo a su diócesis.
 
     Es probable que se eligiera Osma como sede episcopal, por seguridad, aunque tuviera menos importancia que Clunia, y porque entonces el cristianismo resultaba menos notorio en una ciudad más pequeña y menos relevante .
 
     El primer obispo fue Pedro de Bourges, monje cluniacense, luego elevado a los altares con el nombre de san Pedro de Osma, y él fue el quien sacó la sede de la ciudad y la asentó entre el Ucero y el Abión en un lugar algo más apartado donde había un monasterio, el de San Miguel y sobre este monasterio empezó a construirse la catedral románica en el año 1101, seguramente por ser un lugar más apartado y más apropiado para la oración, comprendiéndose que siendo él monje le atraería más el silencio.
 
     En 1130 el arzobispo de Toledo, D. Raimundo, (que antes había sido obispo de Osma), concedió indulgencias a los que visitaran las obras de la catedral y ayudaran con limosnas a las obras.
 
     Con la construcción de la catedral hubo gran cantidad de personas como canteros, constructores, artesanos y comerciantes que se asentaron allí, y gentes devotas que se acercaban a dejar sus limosnas. porque Alfonso VI concedió un privilegio para que las gentes fueran a repoblar El Burgo y las aldeas vecinas.
 
     De esta manera, lo que empezó como un barrio de Osma, llegó a ser una población importante que nunca pasó de ser villa, mientras Osma siguió manteniéndose como ciudad
 
     A mediados del siglo XII en el año 1136 el cabildo es ya señor de la villa y mientras fue creciendo rápidamente el Burgo, siempre fueron los obispos los que lo engrandecieron y los que impulsaron el arte y la cultura. Tal crecimiento determinó que en 1232 la catedral románica se quedara pequeña, comenzándose a construir la actual catedral gótica, justo en el espacio donde estaba la románica.
 
     La plaza de la catedral se convirtió en el centro más importante de la villa donde se celebraban todos los actos festivos, culturales, etc hasta el siglo XVII, en que se construyó la nueva plaza, pudiéndose alejar de la cercanía de la catedral las fiestas, mercados, cárcel etc., quedando esa plaza más tranquila y silenciosa y aumentando la vista de su monumentalidad.
 
     En 1342 el Cabildo vendió el señorío de El Burgo al obispo Bernabé, y desde entonces fueron siempre los obispos los señores temporales además de espirituales de esta villa
 
     En el siglo XV, en el año 1454 el obispo Montoya levantó las murallas para dejar el Burgo más protegido y no permitir 1a entrada de extraños en época de peste, para evitar el contagio. De todas las puertas de la muralla sólo se conserva la de San Miguel, también llamada del río, en la que era costumbre que se realizara la entrada solemne y la toma de posesión de los obispos, con gran derroche de fiesta y protocolo.
 
     Ya fuera de la muralla y en diferentes épocas siguió creciendo la población construyéndose importantes edificios como la Universidad de Sanota Catalina, el convento de los Carmelitas, etc.
 
     Ha sido la diócesis de Osma una de las más antiguas e importantes de España, con personajes de la historia muy ilustres como Rodrigo Jiménez de Rada, Pedro González de Mendoza o Juan Díaz que consagró la mezquita de Córdoba por hallarse ausente el arzobispo de Toledo.
 
     A partir del siglo XV empiezan a dejar los obispos su impronta con sus escudos, unos heredados de sus antepasados, otros concedidos por sus hechos, sin que falten los creados por ellos mismos y por fin los que se colocaron para agradecer a algún rey, pontífice ó noble especiales favores concedidos a la diócesis. A esos escudos me refiero en este libro, señalando que encada texto se indica en primer lugar el lugar en que se halla el escudo, o el principal cuando hay varios, independientemente de que se describan otros del mismo prelado. También debo decir que no he querido hacer una historia de los obispos, sino una identificación de los escudos que hay a la vista.
 
     Cuando yo era niña miraba con ojosmaravillados todos aquellos escudos sin saber lo que querían decir, hoy al fin he saciado mi curiosidad y me he dado cuenta de la cantidad de nuestra historia que había encerrada en ellos.
 
     Ahí dejo esta pequeña gran historia de los preciosos escudos de mi querido Burgo de Osma.
 
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